Mitos y leyendas



·        La Sirena



San Cristóbal de las Casa, 1 de noviembre del 2105.- La tumba de Enedina García, conocida como la tumba de la Sirena, de unos siete metros de altura, es un monumento histórico del siglo XIX, y como cada año en la celebración del día de muertos, en el panteón municipal, es de las más visitadas y fotografiadas. Cuentan los viejos coletos, como suelen llamarles a los habitantes de San Cristóbal, que Enedina, se dedicaba a la hechicería y con los trabajos esotéricos que hacía, logró acumular una enorme riqueza, por lo que al morir, pidió que las enterraran con cuatro sirenas y toda su riqueza. En estos días de muertos, se observa que varias personas colocan veladores y flores en su cripta, algunos de los que la recuerdan, a sus familiares, Enedina, hizo favores en el pasado. La bruja de Jovel, murió siendo muy joven, a los 24 años de edad, dicen tenía poderes sobrenaturales y al parecer fue enterrada parada, con toda la fortuna que acumuló de la hechicería. El mausoleo de Enedina, luce con 4 simpáticas sirenas con los brazos abiertos y el torso desnudo, en la cúspide del monumento histórico, con estructura antigua, de adobe y bajareque. Entre otros personajes, descansan los restos de reconocidos pilotos, arquitectos, maestros, políticos e intelectuales.

Dicen que Enedina, advirtió que nadie se atreviera a abrir su tumba para sacar su riqueza, porque morirá la persona que lo haga, junto con sus seres queridos. Con más de un siglo de muerta y sin ser intelectual, la tumba de Enedina, sigue siendo de las más visitadas y fotografiadas en el día de muertos. La enigmática Enedina, nació en 1876 y murió en 1900, y su tumba forma parte de una treintena de tumbas históricas, de los siglos XIX y principios del siglo XX, en el panteón municipal de San Cristóbal de las Casas. Así también, en este campo santo, descansan los restos de personajes ilustres, entre las que destacan, la maestra María Adelina Flores, el general Crescencio Rosas y don Prudencio Moscoso.



  El Guajolote Emplumado
Cuenta la leyenda que… En 1890, existió una señora llamada María Patishtan que llegaba al mercado a vender únicamente un guajolote.

Quienes le compraban “el guajolote del día”, se sorprendían mucho porque al día siguiente este desaparecía misteriosamente del corral en donde lo habían puesto.

El verdadero misterio de la leyenda era la señora María, no el jolote.

María Patishtan era una bruja que convertía a su marido en un bonito guajolote para venderlo y timar a la gente de la localidad.

Todas las noches a las 12 am, el embrujo terminaba y el marido de María regresaba a su casa a disfrutar del dinero que ganaban.

Hasta el día de hoy, nadie sabe a cuantas personas de Las Piedrecitas engañaron María y su marido con sus trucos mágicos.


·        El Puerco Salvaje
     Cuenta la leyenda que… En 1903, en el Barrio El Cerrillo, Doña Macrina Ballinas compró un puerco que por las noches se dedicaba a espantar a los vecinos del barrio.
Al verlo la gente gritaba ¡Señor Mío!… Al puerco se le paraban los pelos del lomo, abría la trompa listo para morder y se podía ver como salían dos grandes colmillos… La gente echaba a correr y tras de ellos iba el malvado animal.
Los vecinos pensaban que era el demonio mismo por lo que en una noche de luna llena y cielo despejado, se encomendaron al Señor y salieron a las calles a darle caza. A las 3:00 am el marrano endemoniado apareció, sin embargo solamente lograron darle un machetazo antes de que desapareciera.
Cuando se hizo de día, Doña Macrina fue a dejarle maíz al puerco y lo encontró herido. Le aviso a su esposo y ambos acordaron que por el bien del barrio debían terminar con la vida del animal.
Al estar comiendo la carne del marrano, se dieron cuenta que el sabor era diferente… No sabía a puerco. Fue aquí que se dieron cuenta que no era un cerdo normal, sino un cerdo salvaje: un jabalí de la selva.


La Trenzuda
Cuenta la leyenda que… En el Barrio de San Antonio se aparece “La Trenzuda” un animal con cuerpo de pantera negra y rostro de mujer con una trenza larga en el cabello.
“La Trenzuda” se aparece ante hombres jóvenes y guapos, como un gato se restriega entre sus piernas o les lame las manos, y si se lo permiten les besa la cara o la boca, todo con la finalidad de llevarlos a lugares oscuros y silenciosos.
En una ocasión “La Trenzuda” se le apareció a un joven parrandero de 18 años llamado Pablo Solorzano y le dijo: “He estado esperando, sufriendo sola, buscando a quien me ame. ¿Tú me amaras?”
Pablo le contesto: “Si fueras mujer, te amaría”.
      A lo que “La Trenzuda” contesto: “Dentro de 15 años seré mujer y vendré por ti para que estemos juntos”. 
 


·        El Caballo descornado


Cuenta la leyenda que… En 1791, en el Barrio Cuxtitali, por las noches salía un extraño y bello caballo con dos cuernos -uno de ellos roto-. El corcel era tan rápido que únicamente se veía el polvo y las huellas que dejaba al pasar o se escuchaba su veloz trote a la distancia.


En ese entonces, las personas que salían de noche utilizaban hachones de ocote para iluminar su camino. Sin embargo, la luz no era suficiente y el caballo atropellaba o golpeaba a quien se pusiese en su camino.
Los vecinos de Cuxtitali comenzaron a llamarlo animal del infierno.
Para ahuyentar al mal espíritu que se estaba posesionando del barrio, se prendió incienso y se colocaron palmas benditas y cruces de madera en las calles. Incluso se pidió a los sacerdotes bendijeran las calles. Pero nada hacía que el corcel se fuera.
Pasaron los años, y después de 50 muertos y 180 heridos, un día sin previo aviso debajo de un manzano encontraron el cuerpo sin vida del caballo del infierno.
Al examinarlo con detalle, los vecinos se pudieron percatar que efectivamente no era un caballo común… Era un raro animal que habita en las montañas del cerro del Zonte Huitz… Era un unicornio.


 OTROS MITOS Y LEYENDAS:

·        El Cadejo
·        El Negro Cimarrón
·        La misa de almas en templo del carmen
·        El taxista de mexicanos o solo el taxista
·        La leyenda del quebranta huesos


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